“Elegiste un trabajo bastante seguro, recolectando hierbas”.

 

Después de la pelea unilateral en el bar, Loren fue al tablero de misiones, eligió una misión al azar, y se fue, queriendo evitar la conmoción.

 

La misión que eligió fue “recolectar hierbas en un bosque cercano”.

 

Como no había ningún monstruo fuerte viviendo allí, la dificultad era la más baja, y el gremio compraba las hierbas con dos monedas de cobre cada una.

 

Parecía vender recursos e ingredientes en lugar de una misión, pero para el gremio, que tenía aventureros heridos durante todo el año, cuanto más pudieran tener en sus manos, mejor. Esta es la razón por la cual esta misión estaba siempre en el tablero de misiones.

 

“No hay monstruos allí, así que no necesito tener un arma”.

 

Para Loren, quien no tenía un arma, esta misión era perfecta para él, pero cuando pensó en lo baratas que eran las hierbas, no tenía ganas de hacerlo.

 

La cantidad de dinero que necesitaba para compensar la silla, la mesa y la pared que se rompió cuando Loren golpeó al aventurero de hierro era de cuatro monedas de plata.

 

La pared costaba tres monedas de plata y la mesa y la silla costaban una, así que ahora la deuda total de Loren era de catorce monedas de plata y diez de cobre.

 

“Vas a necesitar setecientas cincuenta hierbas para pagar tu deuda”.

 

“No digas algo tan desalentador. No hay forma de que haya muchas en este bosque”.

 

El bosque al que se dirigían no era tan grande.

 

Es por eso que no había monstruos peligrosos, pero no había forma de que un bosque tan pequeño tuviera la cantidad de hierbas que señalaba Lapis.

 

Tardaron una hora en llegar al bosque.

 

Loren no estaba seguro de cómo funcionaba, pero sí sabía que el día estaba dividido en doce partes, y una hora era una de las doce. En las grandes ciudades, la campana sonaba cada hora para indicar el tiempo.

 

Tan pronto como llegaron al bosque una hora después, Loren entró y comenzó a buscar hierbas.

 

Las hierbas habían ayudado mucho a Loren cuando era mercenario, así que sabía mucho sobre ellas.

 

Tenían hojas ligeramente puntiagudas y era difícil confundirlas con una planta diferente.

 

“Esto es tan aburrido”.

 

Lapis, quien estaba siguiendo a Loren, se detuvo para coger un tallo.

 

Ella lo levantó frente a sus ojos y lo miró. Luego lo arrojó al saco que llevaba.

 

“¿Por qué estás recolectando hierbas también?”.

 

“Necesito ganar algo de dinero también. No me veré bien si no tengo dinero para prestarte cuando lo necesites”.

 

Loren pensó que ella no necesitaba hacer una misión tan aburrida, ya que parecía tener suficiente dinero para prestarle algo, e inclinó su cabeza con una expresión débil.

 

Pensó que prestarle dinero era la razón por la que Lapis, quien tenía suficiente dinero para ella, participaba en la misión.

 

“De todos modos, Loren, estás omitiendo bastantes de ellas”.

 

“Ugh… no soy bueno en este tipo de cosas”.

 

Loren había encontrado bastantes y las había puesto en su saco, pero no pudo evitar pasar por alto algunas.

 

Lapis estaba recolectando las hierbas que Loren fallaba, pero el tamaño de sus sacos era más o menos el mismo, mostrando a Loren lo mucho que estaba pasando por alto.

 

“Si hubiera una o dos batallas en marcha, pagarlas sería mucho más fácil”.

 

Aunque Loren dijo eso, si alguien le preguntaba si quería volver a ser un mercenario, él no podía decir que sí sin dudarlo.

 

Vivió la mayor parte de su vida como mercenario, pero no era como si disfrutara matando gente para ganarse la vida.

 

Él estaba triste porque su grupo fue destruido, pero ahora comenzó a pensar en ello como una oportunidad para dar la vuelta a la pizarra*.

(NT: Para pasar a una nueva vida).

 

“Incluso si hubiera una batalla, no tienes ningún equipo. ¿O quieres intentar registrarte como soldado y obtener equipo de esa manera?”.

 

“Eso es algo que preferiría no hacer”.

 

A los ojos de Loren, el equipo que se entregaba a la gente común reunida por la oficina de reclutamiento, o que fue elaborado, era algo miserable.

 

Aunque el país preparaba fondos para comprar buenos equipos para soldados, el dinero pasaría a manos de unas pocas personas y la gran suma de dinero desaparecería.

 

Aunque los fondos se reducen, la cantidad de equipos que necesitan no cambia.

 

Por supuesto, los fondos sobrantes reflejan la calidad del equipo, y a los soldados se les daban lanzas que se rompían después de un golpe, una armadura de cuero que se derrumbaría con solo usarla, y otras cosas que parecían una broma.

 

Esto no se conocía entre los soldados comunes, pero el miembro que supervisaba las finanzas del grupo le dijo a Loren que esa era la razón por la que los soldados a los que se enfrentaban en batalla eran tan débiles.

 

“Realmente no estamos encontrando mucho”.

 

Después de un tiempo desde que comenzaron a recolectar hierbas, Loren y Lapis llegaron al otro extremo del bosque.

 

Lo que significaba que lograron cruzar todo el bosque mientras recogían hierbas.

 

Incluso después de recorrer esta distancia, el saco de Loren, que contenía las hierbas que recolectó, estaba medio lleno.

 

La cantidad de hierbas que logró reunir fue de alrededor de veinte.

 

“No se puede evitar. Esta misión siempre está abierta, por lo que siempre viene alguien para recolectar hierbas”.

 

El saco de hierbas que tenía Lapis era del mismo tamaño que el de Loren.

 

Había tiempo suficiente hasta la puesta del sol, pero teniendo en cuenta el tiempo que los llevará regresar a la ciudad, ellos tenían que empezar a regresar ahora.

 

Loren no quería arriesgarse a dormir afuera sin un arma, y ​​quería dormir en una cama si podía.

 

“Supongo que deberíamos regresar”.

 

“Sin embargo, estamos en ligera pérdida”.

 

Loren miró nervioso a Lapis, pero Lapis continuó con un frío rostro.

 

“La posada que el gremio recomienda cuesta treinta monedas de cobre por noche. La comida costaría entre cinco y siete monedas de cobre. Si decides beber, un vaso cuesta dos monedas de cobre. En total, los gastos diarios de vida varían entre cuarenta y cinco y cincuenta y tres monedas de cobre”.

 

Loren hizo los cálculos con tristeza y descubrió que el dinero que obtendría de las hierbas no era suficiente para cubrir todo eso.

 

Él tenía que enfrentar la realidad de que, si esto continuaba, no había manera de que pudiera reembolsarle a Lapis.

 

“Me gustaría sugerir que decidas acerca de pedir prestado dinero para obtener un buen equipo”.

 

“Voy a tener que empezar a pensar sobre eso. Espera, ¿cómo viven otros aventureros de rango cobre? No me digas…”.

 

Loren pensó que tal vez estaban cubiertos de deudas también, y Lapis respondió mientras ataba su saco con fuerza.

 

“Definitivamente están muy endeudados. Es por eso que tratan de obtener una misión donde les pagan mucho. Si logran ganar dinero, y si fallan, podrían morir. La ruta más sólida es elevar tu rango a hierro y hacer que un grupo veterano te recoja”.

 

“Supongo que este mundo es bastante duro…”.

 

Loren comenzó a pensar que tal vez los mercenarios eran más afortunados en términos de dinero.

 

No había necesidad de preocuparse por el dinero, e incluso obtenían pequeños subsidios.

 

Darían su equipo a quienquiera que estuviese a cargo de ellos, volvería antes de la próxima batalla, todo reparado y listo para partir.

 

“Supongo que el comandante y los muchachos en contabilidad no tuvieron los tiempos más fáciles”.

 

“Aunque difiere de persona a persona, así es como todos viven”.

 

Aunque ella lo dijo con el tono de una profesora, esto no iba a aumentar la cantidad de hierbas en sus sacos.

 

En el camino de regreso, Loren se preguntó si debería obtener un arma, incluso si eso significaba aumentar su deuda e intentar una mejor misión. Pero sintió algo a su alrededor y silenciosamente lanzó su saco a Lapis.

 

“¿Estás diciendo que debería llevar tus cosas?”.

 

“No. Guarda silencio por un segundo”.

 

Loren apretó sus puños y silenció a Lapis, quien estaba a punto de quejarse.

 

Lapis se dio cuenta de que Loren sentía algo, contuvo su lengua y abrazó el saco que Loren había arrojado en su pecho junto con el suyo.

 

“Por aquí. Algo está aquí”.

 

Loren percibió un aroma de bestias dentro del olor verde del bosque.

 

Escuchó un bajo gruñido y se salió del camino en la dirección de donde provenía el sonido.

 

“Si hay algo ahí, ¿no deberíamos correr?”.

 

“Eso es cierto, pero tengo un mal presentimiento”.

 

Aunque Loren estuvo de acuerdo en que lo que Lapis dijo era razonable, siguió su intuición y corrió por el bosque.

 

El mal presentimiento que sintió Loren pronto se convirtió en realidad frente a sus ojos.

 

“¡Loren! ¡Una niña está tendida inconsciente!”.

 

Ellos llegaron a un pequeño claro, y en el medio estaba una niña con un vestido blanco y su cabello rubio por todo el lugar.

 

Lapis estaba concentrada en ella, pero Loren encontró la fuente del olor de las bestias escondidas en los árboles a su alrededor.

 

“¡Algo está aquí!”.

 

“¡Lobos de bosque!”.

 

Lapis se dio cuenta de que estaban rodeados mientras Loren sonó la advertencia, e inmediatamente dijo el nombre de las bestias.

 

Los lobos vivían en bosques y no eran tan grandes, pero se movían en manadas y cazaban en manadas, lo que los hacía algo peligrosos.

 

Solos, no eran tan peligrosos, pero su nivel de peligro aumentaba exponencialmente, y eran las causas de muerte de una gran cantidad de aventureros en el bosque.

 

“¡Vamos a salvarla! No tienes objeciones, ¿verdad?”.

 

“¡No, pero Loren, no tienes un arma!”.

 

“Esto es suficiente para manejar estos perros”.

 

Loren balanceó su puño ligeramente y cargó.

 

Los lobos de bosque vieron a Loren cargar y algunos de ellos se desprendieron del grupo y se apresuraron a interceptarlo.

 

Uno de los lobos saltó de árbol en árbol y se lanzó sobre Loren, pero fue golpeado directamente en la cara con un puño.

 

Voló hacia atrás, girando, con la nariz y los dientes rotos y se estrelló contra un árbol. Mientras que murió sin un sonido, a otro lobo le aplastaron el cuello, lo arrojaron al suelo y le aplastaron la cabeza.

 

Otro lobo intentó morder las botas de Loren, pero no pudo morder a través del grueso cuero, fue agarrado y se balanceó directamente contra un árbol, y se rompió la espalda.

 

El último, que intentó pasar a Loren y atacar a Lapis, tuvo su cola agarrada en el último segundo. Intentó morder a Loren, pero fue girado y tuvo su cuello roto.

 

Todo esto sucedió dentro de un corto momento y los lobos de bosque, que acababan de perder a cuatro de sus miembros, comenzaron a ser cautelosos de Loren.

 

“¿Puedes comerlos?”.

 

“Su carne no es para comer, pero sus pieles valen algo de dinero. Loren, ¿sabes cómo desollar animales? Yo no sé cómo”.

 

“Tampoco tenemos un cuchillo, así que supongo que tendremos que darnos por vencidos”.

 

Ambos vinieron a recolectar hierbas y no tenían nada que les ayudara a cargar cuatro lobos.

 

Aunque él lamentaba no ser capaz de llevarse a los lobos, pero sabía que no había otra opción, ya que no tenían forma de llevarlos de vuelta. Loren dejó los cadáveres en el suelo y dio un paso adelante. El resto de los lobos de bosque entendieron que no tenían ninguna posibilidad y huyeron.

 

A Loren no le gustaba perseguir bestias que no atacaran, y continuó preparándose por un tiempo más, asegurándose de que no volvieran. Después de ver que no regresaban, se relajó y caminó lentamente hacia la chica desplomada.

 

 

La chica parecía tener unos diez años.

 

Loren pensó que quizás era una trampa, pero no podía pensar en alguien que quisiera tender una trampa para él usando a una niña como cebo, y no podía encontrar nada por el estilo cerca.

 

“Mantendré la guardia, ¿puedes chequearla?”.

 

“Sí, por supuesto”.

 

Ellos estaban tratando con una niña.

 

Loren decidió que Lapis, quien también era una chica, sería más adecuada para chequearla. Lapis se agachó junto a la chica y chequeó su pulso, luego revisó su ropa y su cuerpo.

 

Loren, mirándola por el rabillo del ojo, miró a su alrededor.

 

Aunque los lobos de bosque retrocedieron, aún existía la posibilidad de que atacaran de nuevo.

 

“Esta chica tiene mucha suerte”.

 

La chica, tendida en el suelo, tenía tierra y hojas caídas atrapadas en su cabello.

 

Lapis pareció sentir lástima por ella y comenzó a desempolvar su rostro y cuerpo.

 

“¿Suerte? ¿A pesar de que estaba a punto de ser atacada por lobos?”.

 

“Sí, porque la encontramos antes de que pudiera ser comida. Además, mientras Loren lidiaba con cuatro de ellos, los otros no la atacaron. Si no llamas a esto suerte, no sé cómo lo llamarías”.

 

“Eso es… Como hay personas con mala suerte, creo que también hay personas con buena suerte”.

 

“Este mundo está hecho muy bien. Por cierto, ¿tienes alguna idea de quiénes son las personas sin suerte?”.

 

Lapis levantó a la inconsciente chica y sonrió a Loren.

 

Loren apartó rápidamente sus ojos de esa sonrisa.

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