La clínica en la que Loren y los demás se encontraron estaba en medio del distrito comercial, por lo que había muchos comercios diferentes en el área.

 

Después de dejar a Klaus para vigilar la clínica, él tomó a Shayna y, después de caminar lentamente por un rato, comenzó a ir a los comercios y examinar sus productos.

 

“Los vegetales están marchitos, pero no están podridos. No hay rastro de alguna lucha en cualquier lugar. Hay algunas casas con sus comidas sin terminar y un poco desordenadas, pero no hay rastros de un ataque”.

 

“Me pregunto, ¿a dónde fueron todos?”.

 

Loren no pudo encontrar las palabras para responder a la pregunta de Shayna.

 

De hecho, él mismo quería hacer la misma pregunta, y deseaba que alguien pudiera aparecer y explicar lo que sucedió, pero no había manera de que las cosas fueran tan convenientes.

 

“Este lugar parece demasiado vivo como para haber sido abandonado por un grupo de personas. La mayoría de sus cosas todavía están aquí, incluyendo sus objetos de valor”.

 

En los comercios y casas en las que entraron, todo el dinero y objetos de valor quedaron allí sin tocar.

 

Un mercenario los habría saqueado sin alguna duda, pero Loren no tocó ninguna de las cosas que encontró.

 

Loren había saqueado cuerpos enemigos en el campo de batalla antes, pero este no era un campo de batalla, y los propietarios no eran soldados enemigos.

 

Además de eso, quitarle cosas a personas que desaparecieron por una razón desconocida no le atraía en absoluto.

 

“Shayna, ¿sabes cuál es la población de esta ciudad?”.

 

“¿Población?”.

 

Shayna le preguntó con una mirada en blanco en su rostro. Loren agitó su mano, diciéndole que no se preocupara por eso.

 

Parecía que a pesar de que sabía sobre la ciudad y el área que la rodeaba al seguir a su padre, ella no sabía sobre cosas como la población.

 

“Juzgando por el tamaño de la ciudad, ¿supongo que sería alrededor de treinta a cincuenta mil? Nadie creería que tantas personas desaparecieron como el humo, incluso si yo lo reportara”.

 

Ya sea que fueran capaces de regresar a Shayna a sus padres o no, una vez que regresaran a Kauffa, ellos tenían la responsabilidad de ir al gremio de aventureros y reportar las muertes de los otros que se habían unido a ellos, así como lo que le había ocurrido a la ciudad de Hanza.

 

Pero Loren suspiró profundamente cuando supuso que, incluso si reportaba exactamente lo que había sucedido y lo que había visto, el gremio no le creería.

 

Loren sabía con certeza que era cierto porque él lo veía con sus propios ojos, pero a alguien que no lo hacía se burlaría después de escuchar un reporte que decía que la población de toda una ciudad-estado había desaparecido.

 

Así de irreal era la situación.

 

“No hay forma de que una persona pueda desaparecer sin dejar rastro. Si pudiera encontrar rastros de sangre o cadáveres, sería una historia completamente diferente”.

 

“Onii-san…”.

 

Loren escuchó a Shayna, quien caminaba a su lado mientras sostenía el abrigo que él llevaba puesto, dejando escapar un clamor de preocupación y se avergonzó de haber estado hablando en voz alta todo el tiempo.

 

Diciendo cosas como si pudiera encontrar un cadáver frente a una chica que era de esta ciudad, él estaba siendo muy desconsiderado.

 

“Perdón, estaba irritado”.

 

“Está bien, estoy bien. Pero… realmente me pregunto dónde fueron padre y todos los demás”.

 

Asumiendo que los padres de Shayna estaban bien y todavía en la ciudad, Loren supuso que estarían en el área central.

 

Había muchas razones por las que él pensaba eso, pero la razón principal era que la mayoría de las veces que, aquellos con autoridad, generalmente construían sus mansiones o castillos en el centro de la ciudad.

 

Llegar allí no sería difícil.

 

Solo tenían que dirigirse directamente a la calle principal.

 

Aunque Hanza tenía altos muros, parecía que no estaba diseñada para peleas callejeras, ya que había una calle grande que iba directamente al centro de la ciudad.

 

Loren se preguntaba si estaba bien construir la ciudad capital así, a pesar de que era una pequeña ciudad-estado, pero al final no era realmente su problema de preocuparse de ello.

 

“Me gustaría poder ir a buscar la casa del presidente tan pronto como sea posible”.

 

No estaba seguro de si quedaban sobrevivientes en la ciudad, pero como estaba tan tranquilo por dentro, Loren supuso que era muy probable que estuvieran dentro de la casa del presidente en el centro de la ciudad.

 

Por eso quería ver si había sobrevivientes, y si había, tomarlos y decir adiós a esta espeluznante ciudad, pero cuatro de los siete no estaban en condiciones de moverse, y averiguar todo entre los tres restantes era demasiado peligroso.

 

“Es mejor si esperamos que los cuatro se recuperen antes de comenzar a movernos, pero ¿realmente tenemos tanto tiempo en nuestras manos?”.

 

Cualquiera que sea la razón para que la ciudad se volviera así, si hubo algo o alguien que quiso que esto sucediera, estaba lo suficientemente cerca como para decir que no tenían mucho tiempo.

 

Los pensamientos de Loren hicieron que se desconcentrara de lo que lo rodeaba, y lo notó un segundo después que Shayna.

 

“Onii-san, alguien está allí”.

 

Fue después de que hubieran buscado dentro de un número de casas.

 

No pudieron encontrar nada, así que se dirigían a otra casa cuando Shayna jaló fuertemente de su ropa.

 

Cuando regresó a la realidad por sus palabras, Loren vio a una mujer que los miraba desde detrás de la esquina de un edificio cercano, y él la llamó.

 

“¡Espera! No somos personas sospechosas”.

 

El pensamiento de que ya era un personaje bastante sospechoso debido al hecho de que irrumpía en las casas y comercios de otras personas cruzó por su mente. Pero, aunque la mujer tembló por un momento, no escapó y, en cambio, simplemente se quedó allí, continuando observándolos.

 

“Realmente no soy alguien sospechoso. Soy un aventurero que vino aquí en una misión, pero vi el estado de la ciudad y estoy tratando de averiguar qué sucedió…”.

 

“¿Estás… aquí para ayudar?”.

 

La mujer que nerviosamente le preguntaba lucía alrededor de los veinte.

 

Tenía el cabello castaño oscuro, sin ninguna otra característica sobresaliente.

 

“No exactamente, pero ¿eres residente de esta ciudad?”.

 

“Sí. Mi nombre es Shutel”.

 

“¿Qué le sucedió a esta ciudad? ¿A dónde se fueron todos? ¿Por qué sigues aquí?”.

 

Loren hizo pregunta tras pregunta a la mujer llamada Shutel.

 

Sus ojos se abrieron ante todas las repentinas preguntas, pero, después de un momento, silenciosamente sacudió su cabeza

 

“No lo sé. Unos días antes, la gente a mi alrededor de repente comenzó a volverse loca… Estaba asustada, así que me escondí en mi sótano y salí porque me quedé sin comida”.

 

“¿No tienes familia?”.

 

“No estoy casada, y mis padres ya han fallecido”.

 

“¿Hay alguien más además de ti?”.

 

“Lo siento. No estoy segura…”.

 

Loren pensó que finalmente sabría lo que sucedió, pero Shutel no dio ninguna información útil en absoluto.

 

Si ella viviera sola, no podría evitarse, pero Loren no pudo ocultar la decepción en su rostro.

 

“Umm, ¿no eres la hija del presidente?”.

 

 

Shutel notó que Shayna estaba de pie junto a Loren, quien estaba tratando de decidir qué hacer, y ella asintió con la cabeza ante su pregunta.

 

“Entonces sugeriría ir a la mansión del presidente… Muchos de los soldados de la ciudad están estacionados allí, y hay cercas alrededor, así que creo que estarían a salvo”.

 

“Supongo que esa es nuestra única opción”.

 

El problema eran los cuatro heridos, pero Loren supuso que una vez que Lapis los tratara, estarían recuperados lo suficiente para viajar en la caravana.

 

Él decidió que debían llegar a la mansión lo antes posible y agruparse con los sobrevivientes, por lo que comenzó a regresar para discutirlo con Lapis.

 

“¿Qué vas a hacer?”.

 

“¡P-Por favor, llévame contigo! No creo que pueda llegar a la mansión por mi cuenta”.

 

Loren no podía ver nada que bloqueara la calle principal.

 

Así que pensó que ella podría llegar allí a salvo, pero si había algo escondido en el área esperando que alguien pasara, y si esa persona era una mujer, sería difícil para ella huir.

 

“Está bien, supongo que puedes. Sígueme”.

 

Aunque no pudo identificar al enemigo, Loren decidió que encontrar un sobreviviente hizo algún progreso y se dirigió a la clínica donde Lapis estaba esperando.

 

Cuando la alcanzaron, Klaus, quien estaba de guardia en la clínica como se le había dicho, estaba a punto de alcanzar su espada ante la visión de una mujer que nunca había visto antes. Pero después de que Loren le explicó que ella era una sobreviviente, él volvió a hacer guardia.

 

Dado que Klaus el menos hizo lo que se le dijo que hiciera, Loren supuso que su orgullo y su mala boca venían de que el entorno en el que creció no era el mejor, y decidió que era algo agradable. Estaban a punto de entrar en la clínica para dirigirse a la habitación donde Broas y las chicas estaban siendo atendidas, pero se encontraron con Lapis antes de llegar a ella.

 

“He terminado de tratarlos, pero no debes entrar por un tiempo”.

 

Lapis no les dejó entrar a la clínica.

 

Aunque Loren pensó que era un poco extraño, él continuó al decirle a Lapis sobre Shutel y sus especulaciones sobre cómo era más probable que los sobrevivientes estuvieran en la mansión del presidente en el centro de la ciudad. También le dijo sobre los resultados de su exploración, sobre cómo no pudo encontrar ningún enemigo o cualquier otro sobreviviente que no fuera Shutel.

 

“El sol todavía está alto, por lo que en este momento sería el mejor momento para moverse. ¿Qué piensas?”.

 

“Eso es cierto… pero…”.

 

Lapis cruzó sus brazos y pensó en la sugerencia de Loren, pero luego comenzó a decirle las condiciones de las cuatro personas en la clínica.

 

“Los tres con la enfermedad desconocida están bien. Se recuperarán después de un poco más de descanso. El problema es Ange. Ella perdió demasiada sangre por sus heridas, y sus órganos también están muy dañados, así que no puedo recomendar moverla en absoluto”.

 

“¿Cuánto tiempo hasta que podamos?”.

 

“Ella necesita descansar por el resto del día al menos. Una vez que Roll se recupere, sus artes divinas también deberían estar disponibles, por lo que deberíamos poder moverla mañana”.

 

“Matarla accidentalmente dejaría un mal sabor, supongo”.

 

Pero si decidían no moverse, significaba que tendrían que pasar la noche sin saber qué era exactamente lo que había allí afuera.

 

En este punto, no había manera de saber con seguridad cuán peligroso sería eso.

 

“Existe la opción de dejar a Klaus aquí para protegerlos mientras nosotros vamos por nuestra cuenta”.

 

“Loren, eso es un pensamiento bastante frío, así como despiadado, ahí mismo”.

 

Loren dejó escapar una risa problemática ante la respuesta tranquila de Lapis.

 

Si pasar la noche aquí era peligroso, Loren sabía que dejar a Klaus y a los cuatro heridos era lo mismo que dejarlos morir.

 

Incluso para Loren y Lapis, eso significaba que tenían que proteger a Shayna y Shutel por sí mismos, y también aumentarían el riesgo de peligro para ellos.

 

“¿Qué harás?”.

 

“Nos quedamos aquí por esta noche. Iremos después de que todos se recuperen”.

 

En este momento, los únicos que podían luchar eran Loren, Lapis y Klaus.

 

Loren decidió que los tres permaneciendo juntos era mucho más seguro que dividirse y aumentar sus posibilidades de supervivencia.

 

“Entiendo. Entonces tendremos que armar el campamento”.

 

“Si ese es el caso, te ayudaré”.

 

Lapis detuvo a Shutel levantando su mano.

 

“No hay necesidad de eso. Haré que tú y Shayna se queden en habitaciones diferentes”.

 

“Pero… al menos déjame cuidar de Shayna”.

 

Shutel trató de discutir, pero Lapis se negó sin rodeos.

 

Si deseas quedarte con nosotros, harás lo que te decimos. Si no puedes, no podemos llevarte con nosotros”.

 

“¿Huh? ¿Qué?”.

 

Shutel estaba confundida por el repentino cambio en la forma de hablar de Lapis.

 

Loren empujó suavemente el costado de Lapis con el codo, atrayendo su atención.

 

“Lo siento, la forma en que hablo norma… Quiero decir, la forma en que hablé durante mis días de entrenamiento como sacerdotisa se me escapó… Pero haremos que hagas lo que decimos. ¿Está claro?»

 

Lapis pareció llegar a sus sentidos ante el empujón de Loren, aclaró su garganta y le dijo a Shutel una vez más.

 

Shutel todavía estaba confundida, pero se dio cuenta de que Lapis no iba a cambiar de opinión, por lo que asintió su cabeza con renuencia.

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