Inicio / Broke Mercenary – Capítulo 6: Persecución Después del Asalto

En una atmósfera ligeramente apática, los ojos de Loren se volvieron repentinamente nítidos.

 

Lapis, ligeramente sorprendida, observó a Loren mientras él comenzaba a buscar la gran espada atada a su espalda.

 

“¡Espera! ¡Acabo de escuchar algo!”.

 

La advertencia de Naron sonó un momento después de la acción repentina de Loren, y todos se tensaron.

 

Loren escaneó el área, concluyendo que los otros notaron el peligro demasiado tarde.

 

Estaban dentro del bosque, pero él decidió que no era un problema porque estaban en un pequeño claro, con espacio para moverse y ver sus alrededores.

 

Tan pronto como usó su mano izquierda para tirar de la cuerda atando la tela que envolvía su espada, esta se cayó, revelando la hoja.

 

Sacó la espada que tenía delante con su mano derecha y colocó la mano izquierda sobre el mango, justo encima de la otra mano, y cambió su proceso de pensamiento para la batalla.

 

Incluso para los mercenarios, quienes estaban en la batalla muy a menudo, forzando sus sentidos para la batalla todo el tiempo les destrozaría sus mentes.

 

Loren había visto a demasiados que rompieron sus mentes y corazones al hacerlo, por lo que se aseguraba de cambiar de nuevo cuando no estaba en la batalla.

 

Él no tuvo tiempo de disfrutar de la energía que fluía por su cuerpo antes de ver algunas sombras moviéndose detrás de los árboles.

 

Las sombras parecían pequeñas y humanoides.

 

Basado en la profundidad del bosque en el que se encontraban actualmente y la velocidad de las sombras en movimiento, él estaba seguro de que no eran niños perdidos en el bosque.

 

“¿Qué es? ¿Monstruos?”.

 

Sarfe le preguntó a Naron, pero su mano ni siquiera estaba sujetando su espada.

 

Naron, aunque aguzó sus orejas, ni siquiera había captado la dirección de dónde venían los monstruos.

 

Ella siguió mirando a su alrededor, pinchando sus oídos y entrecerrando sus ojos, pero no se había dado cuenta de que Loren ya había encontrado al enemigo y los estaba rastreando.

 

Loren, preguntándose si este grupo iba a estar bien, estaba tratando de decidir si debía señalar la ubicación del enemigo, pero no estaba seguro de si debería tomar el trabajo de Naron. Antes de que pudiera decidir, el enemigo hizo el primer movimiento.

 

Algunas flechas volaron hacia ellos, enfilando el espacio entre los árboles.

 

Ellos no tenían mucha velocidad para ellas, y algunas volaron en una dirección completamente diferente. Pero todavía una buena cantidad de ellas se dirigía hacia donde estaba Loren.

 

“¡¿Ugh?!”.

 

La mayoría de ellas fallaron su objetivo y cayeron a su alrededor, pero una de ellos rozó el hombro de Oxy, rociando un poco de sangre.

 

Sarfe y Naron cambiaron sus miradas a Oxy al sonido de su voz dolorida.

 

“¡¿Qué están haciendo?!”.

 

Loren maldijo. Los dos deberían saber qué ventaja podrían darle a un enemigo si desviaban su mirada durante la batalla.

 

Ni siquiera enfrentar la forma en que se originaba el ataque, sino encararse al grito de un camarada, era equivalente a rogarle al enemigo que hiciera el siguiente movimiento.

 

Los ojos de Loren se giraron hacia los monstruos que comenzaron a salir de entre los árboles.

 

Eran verdes y feos, con escudos hechos de tablones de madera y espadas cortas y oxidadas.

 

Loren balanceó su espada hacia los goblins.

 

La espada y el escudo de madera chocaron.

 

La espada de Loren no cortó, ya que su espada no estaba hecha para cortar.

 

Pero en cambio, con su peso y fuerza, rompió los escudos y aplastó el brazo del goblin, luego desgarró su cuerpo en dos pedazos de carne ensangrentada.

 

Antes de que las piezas incluso pudieran tocar el suelo, Loren volvió a balancear la espada y golpeó al segundo goblins justo en la cabeza.

 

Un sonido sordo estalló, y otro goblin perdió la vida, rociando cosas que no se podían distinguir si se trataba de huesos o carne.

 

“¡Mierda! ¡Estos goblins!”.

 

Sarfe finalmente se dio cuenta de quiénes eran los atacantes y sacó su espada, mientras que Naron sacó su cuchillo para proteger a Oxy, quien tenía su mano sobre su herida.

 

“¡¿Artes defensivas?!”.

 

“¡No las necesito!”.

 

Loren contestó a Lapis salvajemente y siguió balanceando su espada.

 

El tercer goblins instantáneamente se aplastó entre la hoja y un árbol.

 

Loren reflejó la segunda ola de flechas con la parte plana de la hoja, luego rastreó la dirección de dónde vinieron.

 

Él pudo encontrar a los goblins con arcos, pero estaba irritado por el lugar donde estaban posicionados.

 

Había árboles que bloqueaban el camino, por lo que era difícil para él apresurarse a ellos, y no había suficiente espacio entre los árboles para que él balanceara libremente su espada.

 

Deseó tener un cuchillo o una espada más corta. Luego miró hacia el suelo y vio una pequeña espada que pertenecía a uno de los goblins muertos. La levantó y la tiró a los arqueros goblins.

 

La pobre espada voló por el claro y golpeó a uno de ellos, pero solo logró dar un corte superficial.

 

Loren cogió otra y se preparó para tirarlo, pero los goblins soltaron un grito, sorprendidos de que Loren tenía una forma de atacar desde la distancia, y comenzaron a huir.

 

“¡No los vamos a dejar escapar! ¡Vamos!”.

 

Viendo a Sarfe dando órdenes, Loren pensó:

 

“Ni siquiera hiciste nada…”.

 

Narón y Oxy siguieron sus órdenes, pero Loren le dio un golpe a su espada, sacudiendo la sangre manchada en ella, y los detuvo.

 

“No creo que perseguir sea una buena idea”.

 

“¿Qué quieres decir? Nuestro trabajo es la cazar los goblins. Finalmente los encontramos, así que deberíamos perseguirlos y asegurarnos de destruir su nido”.

 

“¡Sí! Un modesto mercenario como tú no debería entrometerse en la decisión del líder. ¡Así que cállate y síguelo!”.

 

Loren se detuvo y ni siquiera intentó hablarle a Naron.

 

No importa qué tan baja inteligencia tenga el monstruo de rango bajo llamado goblin, ellos no eran lo suficientemente estúpidos como para dejar su nido completamente vulnerable.

 

Su misión no dice que tuvieran que exterminar el nido.

 

Todo lo que necesitaban hacer era caminar y cazar a un cierto número de goblins y recibir su recompensa, por lo que Loren quería evitar el peligro, como ir al nido, pero parecía que el resto del grupo no iba a escucharle.

 

Mientras se consolaba pensando que no era la primera vez que estaba trabajando bajo un líder inútil, Lapis se le acercó y comenzó a caminar junto a él.

 

“Tus amigos están muy por delante”.

 

Loren le dijo a Lapis sin pensar, revelando su irritación, pero Lapis sonrió, no afectada por ello en absoluto.

 

“Sí, tienes razón. Pero decidí que este es el mejor lugar para estar”.

 

Él recordó que, si se excluía a sí mismo, Lapis era la miembro más nueva del grupo.

 

“No es que tenga un motivo ulterior ni nada. Dado que los sacerdotes y los magos usualmente luchan con los guerreros para protegerlos, y dado que Sarfe y Oxy están juntos, pensé que sería natural para mí estar contigo, Loren”.

 

“¿Así es como debería tomarlo?”.

 

“Sí, por favor, tómalo así”.

 

Al ver su respuesta con una sonrisa, Loren no tuvo ganas de seguir la conversación.

 

Tampoco tenía sentido hacerlo, porque lo que Lapis dijo era verdad, y lo único que él podía hacer era tratar de adivinar lo que ella estaba tratando de implicar.

 

“Bueno, parece que ella tiene una buena personalidad propia”.

 

Pensó Loren mientras acompañaba a Lapis a donde se dirigía Sarfe.

 

Rastrear a los goblins no era difícil.

 

No eran lo suficientemente inteligentes como para cubrir sus huellas, por lo que era fácil para una ladrona como Naron rastrearlos.

 

Pero las huellas eran visibles incluso para Loren, así que, si ella no podía encontrarlos, ella probablemente debería convertirse en algo más que una ladrona.

 

De hecho, la sangre derramada del goblin que Loren había herido dio un signo tan claro, incluso un aficionado podría encontrarlos.

 

“Sólo por preguntar”.

 

Loren se giró hacia Lapis, quien estaba caminando junto a él.

 

Como alguien que había experimentado muchas batallas, era fácil para Loren distanciarse de las personas y hablar con una voz en la que solo llegaría a los oídos de la persona con quien estaba hablando.

 

“¿Qué tan fuertes son? Especialmente la habilidad de nuestro líder en la espada”.

 

Juzgando por la reacción de Sarfe ante el ataque goblin, él sería etiquetado como un fracaso en el grupo de mercenarios de Loren. O bien sería enviado a ser re-entrenado, o a la muy primera línea de batalla sin ninguna razón.

 

Loren no quería poner a alguien como él como líder sin duda.

 

Lapis respondió sin dudarlo.

 

“Loren, solías ser un mercenario, ¿verdad? De acuerdo, veamos… ¿Has oído rumores sobre el mercenario llamado <<Blade Demon*>>?”.

(NT: Demonio de/de la Hoja).

 

“He escuchado ese nombre antes”.

 

Era un nombre que se conocía entre los mercenarios.

 

Él era famoso no solo entre los mercenarios, sino que era un espadachín conocido en general. El <<Blade Demon>> era un mercenario legendario conocido por traer la victoria a sus aliados, pero muerte y destrucción a sus enemigos. Era un ser que nadie quería conocer en batalla, como un aliado o un enemigo.

 

Era porque si él era un enemigo, significaría la muerte, y si él era un aliado, existía el riesgo de que se llevara todo el mérito.

 

Los mercenarios recibían más ofertas cuanto más participaran en batalla. La existencia llamada <<Blade Demon>> era distanciado de los demás por esa razón.

 

Aunque había mercenarios con títulos aquí y allá, él fue considerado como el más fuerte. Se creía entre los mercenarios que los únicos que podían hacerle frente eran los <<Swords of Flame>>, que usaban espada y magia, u otro espadachín llamado <<Slaying Wind>>.

(NT: Espadas de Fuego/Llamas – Cazando el Viento).

 

“¿No me digas que es tan fuerte como él?”,

 

“Incluso si diez millones de Sarfe se juntaran, ellos no podrían vencerlo”.

 

Era una forma confusa de comparar, pero Loren entendió que ella quería decir que Sarfe no era fuerte en absoluto.

 

No importa cuán fuerte sea el <<Blade Demon>>, él se quedaría sin energía frente a diez millones de enemigos. Pero si esa cantidad de personas no podían vencerlo, significaba que Sarfe era muy débil.

 

“Ustedes deben estar locos, confiando sus vidas a ese tipo de persona”.

 

“Loren, estamos en los mismos zapatos ahora, ¿sabes?”.

 

“Oh, sí, tienes razón. No tengo dinero. No puedo decir que estés loca”.

 

Si Loren no tuviera el problema de estar en la quiebra, él probablemente no habría elegido convertirse en un aventurero.

 

“Estar en la quiebra es una mierda. Es como si no tuviera voz en las decisiones que tomo”.

 

“Bueno, ¿cómo debería decirlo? ¿Mis condolencias?”.

 

Loren se preguntó por qué ella lo dijo como una pregunta, entonces, de repente, se detuvo en seco.

 

Lapis tropezó, sin esperar que Loren dejara de caminar. Luego vio a Sarfe con la mano levantada, como si les estuviera indicando que se detuvieran.

 

“Mira, una cueva. Ese debe ser su nido”.

 

Sarfe debe haber tenido la intención de hablar en voz baja, pero Loren golpeó su rostro con su palma por lo fuerte que todavía era su voz.

 

“El rastro de sangre entra ahí, y Naron está segura de eso también”.

 

“¿Vamos a entrar? Preferiría no”.

 

La cueva apenas era lo suficientemente amplia como para acomodar a dos personas una al lado de la otra, y no había espacio suficiente para que Loren sacara su arma y luchara.

 

Pero Naron apareció de una maleza cercana y comenzó a burlarse de él por decirlo.

 

“Entonces solo regresa. Pero no obtendrás ninguna de las recompensas”.

 

“Son solo goblins, así que deberíamos estar bien. Si te preocupan las armas, intenta esta”.

 

Sarfe entonces le entregó una pequeña espada que pertenecía a uno de los goblins que había matado.

 

“Traje esto porque pensé que tal vez podríamos encontrarle un uso”.

 

“Bueno, no eres completamente imprudente”.

 

Pensó Loren. De hecho, él estaba un poco impresionado con Sarfe, pero no con la espada. Esta fue hecha pobremente y era tan desafilada que ni siquiera podía cortar nada.

 

Pero era mejor que nada, entonces Loren ató su gran espada a su espalda y tomó la espada.

 

“Oxy, usa un hechizo para darnos algo de luz y Naron, vigila nuestros alrededores. Parece que no hay problemas. Vamos”.

 

Loren suspiró de nuevo, preguntándose cuántas veces ya había suspirado y ni siquiera quería contar, por el hecho de que ni siquiera tenían una antorcha o lámpara con ellos.

 

Por supuesto, Loren tampoco las tenía, pero eso fue solo porque no tenía el dinero para comprarlas.

 

“No tienen a nadie vigilando u ocultándose, y tampoco trampas”.

 

“De acuerdo, vamos. Puede haber aldeanos allí. Deberíamos apresurarnos y salvarlos”.

 

Oxy levantó el báculo que estaba sosteniendo.

 

“He aquí, luz. <<Lighting*>>”.

(NT: Iluminación).

 

Una luz mágica apareció en la punta del báculo.

 

Loren no entendía por qué usarían el hechizo cuando ni siquiera habían entrado en la cueva, pero se había rendido por completo hace un rato, así que ni siquiera intentó señalarlo.

 

“Vamos”.

 

Tan pronto como Oxy asintió, Sarfe comenzó a caminar hacia la entrada de la cueva, sin forma de saber todo lo que estaba pasando en la mente de Loren.

 

 

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